La enfermedad afecta a unas 400 mil personas en Argentina y, según los investigadores, los primeros cambios cerebrales pueden comenzar entre 20 y 30 años antes de que aparezcan manifestaciones clínicas.
🔬 El equipo estudió a 32 personas de entre 40 y 60 años cuyos padres habían tenido Alzheimer, comparándolas con un grupo control de 28 participantes sin antecedentes familiares.
Los investigadores analizaron memoria, atención, lenguaje y toma de decisiones, además de realizar resonancias cerebrales, estudios PET, evaluaciones del metabolismo cerebral y seguimiento del sueño y del sistema nervioso autónomo.
🧠 Hasta el momento, los hijos de personas con Alzheimer no presentaron atrofia cerebral ni deterioro cognitivo clínicamente detectable. Sin embargo, sí aparecieron diferencias estadísticamente significativas, aunque consideradas subclínicas, que podrían aportar nuevas pistas sobre factores de riesgo.
El estudio también encontró diferencias en los patrones de sueño. Los participantes con antecedentes familiares dormían, en promedio, alrededor de media hora más, aunque con una calidad de sueño inferior.
📊 Después de 12 años, el equipo volvió a contactar a los participantes para repetir parte de los estudios y determinar si alguno desarrolló Alzheimer o deterioro cognitivo relacionado con la enfermedad.
El objetivo a futuro es ampliar la muestra y confirmar si estos cambios tempranos pueden utilizarse para anticipar riesgos y desarrollar estrategias de prevención.
Mientras tanto, los especialistas recomiendan mantener hábitos saludables: actividad física, alimentación equilibrada, evitar el tabaco, cuidar el sueño y estimular la reserva cognitiva mediante estudio, música y otras actividades intelectuales.





