Y fue contundente: Córdoba niega absolutamente todo.

Desde ATE aseguraron que el dirigente niega haber mantenido una relación sentimental, afectiva, de pareja o convivencial con la persona mencionada en las publicaciones.

También rechazó haber ejercido violencia, amenazas u hostigamiento, y negó cualquier intervención en la desvinculación laboral de la mujer de la Municipalidad de Ushuaia.

Es decir: frente a una acusación que ya había tomado estado público, la respuesta sindical fue poner el freno de mano y dejar asentado que, según Córdoba, no existió relación, no existió violencia y tampoco existió intervención laboral.

Ahora resta que sean las autoridades correspondientes las que determinen qué ocurrió realmente, mientras las partes sostienen versiones completamente diferentes.

Porque en esta historia, por ahora, sobran las acusaciones, sobran los desmentidos y faltan las respuestas definitivas.