Presencia viva frente al relato del pasado
Frente a las visiones que reducen a los pueblos originarios a "fotografías antiguas" o capítulos concluidos, la edila fueguina enfatizó la resistencia y supervivencia de sus comunidades en el presente:
“No somos una fotografía antigua, un capítulo cerrado ni una referencia del pasado. Somos presente. Somos continuidad. Somos comunidad. Nos guste o no a algunos, les pese a quien les pese: estamos acá.”
Ojeda instó a repensar cómo se construye la narrativa histórica sobre la Isla Grande, pidiendo incorporar las voces de las propias familias y comunidades en lugar de depender únicamente de interpretaciones externas o conversatorios académicos que ignoran la historia viva.
Identidad que trasciende las fronteras administrativas
Un eje central de la manifestación de la dirigente es el rechazo a encasillar la pertenencia originaria dentro de las divisiones municipales actuales, las cuales no existían antes de la llegada de las fronteras impuestas.
Territorialidad ancestral: Antes de la cartografía moderna, el pueblo Selk’nam recorría la isla mediante redes familiares, intercambios y memoria compartida.
Presencia provincial: La trama familiar Selk’nam —que abarca a tíos, hermanos, sobrinos, hijos y nietos— se extiende de manera integrada por las ciudades de Ushuaia, Tolhuin y Río Grande.
Coexistencia comunitaria: El reclamo de reconocimiento contemporáneo alcanza de igual manera al pueblo Yagán en el territorio fueguino.
Memoria, despojo y resistencia
Para Ojeda, cualquier debate serio sobre la historia de los pueblos originarios debe abordar explícitamente los procesos de violencia, persecución, silenciamiento, despojo territorial e intentos de exterminio que sufrieron las comunidades en Tierra del Fuego.
La concejal concluyó que intentar fragmentar las identidades según límites urbanos desvía la atención de la verdadera historia: una trayectoria marcada por la violencia, pero también por la resistencia, la supervivencia y la transmisión intergeneracional de la memoria.





