Mirá que Tierra del Fuego ha conocido roscas políticas de todos los colores, pero el escenario que empieza a dibujarse alrededor de la sucesión de Walter Vuoto en Ushuaia merece una discusión aparte. La posibilidad de que su hermana, Victoria Vuoto, aparezca como figura para darle continuidad al proyecto político del intendente instala una pregunta incómoda: ¿la Municipalidad es una institución pública o una estructura familiar que puede heredarse?

La Intendencia no es un bien privado ni un cargo que se transfiere con un apretón de manos. Es la conducción de la capital fueguina y debería estar sometida a una competencia política abierta, con propuestas, antecedentes y respaldo ciudadano. Pretender resolver una sucesión desde el núcleo familiar puede convertirse en un problema mucho más grande que una interna partidaria.

## EL PEAJE LEGISLATIVO: GOBERNAR TAMBIÉN TIENE COSTOS

La política fueguina tiene una particularidad: la Legislatura provincial cuenta con apenas 15 bancas. En ese escenario, cualquier disputa entre sectores puede complicar la construcción de mayorías.

Si la estrategia de Vuoto genera resistencias en el espacio del gobernador Gustavo Melella, en el peronismo no alineado y en la oposición, la discusión podría trasladarse a cada negociación legislativa. Presupuestos, leyes, cargos y acuerdos podrían quedar atravesados por una interna que, en principio, debería resolverse dentro de los partidos.

Ese es el riesgo del llamado *peaje legislativo*: que la gobernabilidad termine dependiendo de concesiones políticas para sostener una estrategia personal o familiar. Y cuando las negociaciones se encarecen, la factura no la pagan los dirigentes: la termina pagando la ciudadanía.

EL APELLIDO TAMBIÉN TIENE ANTECEDENTES

La eventual candidatura de Victoria Vuoto tampoco aparece en un vacío. Sigue siendo materia de controversia el concurso para la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes de Ushuaia, en el que Sabrina Marcucci resultó seleccionada y Victoria Vuoto integró el jurado evaluador.

Ese antecedente alimentó cuestionamientos públicos sobre posibles conflictos de intereses y la transparencia del proceso. Por eso, cualquier proyecto político que lleve nuevamente el apellido Vuoto tendrá que responder sobre esos interrogantes, en lugar de pretender que la discusión desaparezca con el paso del tiempo.

## ¿Y EL PROYECTO PROVINCIAL?

Una sucesión municipal atravesada por una disputa familiar también podría repercutir en las aspiraciones políticas de Walter Vuoto a escala provincial. Ushuaia no es toda Tierra del Fuego: Río Grande y Tolhuin tienen sus propias dirigencias, intereses y electorados. Ningún armado puede dar por sentado que una decisión tomada en la capital será aceptada automáticamente en el resto de la provincia.

Al final, la discusión no debería reducirse a quién ocupa el despacho de San Martín. La pregunta es qué proyecto de ciudad se ofrece, con qué equipos, con qué prioridades y con qué mecanismos de control.

Mientras los vecinos enfrentan problemas cotidianos y esperan respuestas de la gestión municipal, la política parece dedicar demasiada energía a discutir nombres, sucesiones y posiciones de poder.

**Ushuaia no necesita una herencia política. Necesita instituciones fuertes, competencia democrática y dirigentes que entiendan que los cargos públicos no pertenecen a las familias, sino a la ciudadanía.**